viernes, 26 de junio de 2009

Haciendo La Gran Seinfeld

El otro día vi un capítulo de Seinfeld en el que recibía un llamado telefónico de una telemarketer que le quería vender cosas.
El diálogo fue éste:

Seinfeld: Hola?
Telemarketer: bla bla bla bla
Seinfeld: En este momento estoy ocupado, ¿por qué no me da el teléfono de su casa así lo llamo cuando puedo?
Telemarketer: bla bla bla bla
Seinfeld: Ah, no me puede dar el número de su casa. Y por qué?
Telemarketer: bla bla bla bla
Seinfeld: Ah, porque no quiere que lo molesten en su casa. Vio qué molesto que es? Adiós!

Recién me llamó una mina que me quería vender un purificador de agua. Y obvio, qué hice? LA GRAN SEINFELD. Éste fue mi diálogo:
JEss: Hola?
Mina: Sí, señora, la llamo de Purificadores PSA.
JEss: ahá.
Mina: ¿usted conoce la marca?
JEss: En este momento estoy ocupada, ¿por qué no me das el teléfono de tu casa así te llamo cuando puedo?
Mina: Sí, claro, cómo no. Mi número es 4856-4807.

Me re cagó.



lunes, 1 de junio de 2009

Reporte de Viaje: Madrid


El día que viajé en avión, fue el mismo día que se cayó el Airbus de Rio de Janeiro. Yo estaba sentada en el avión y como cada vez que vuelo, pensé que se iba a caer. Me hice "jamse" tocándome la teta izquierda, como siempre, y me agarré fuerte de los apoyabrazos y apretujé los dientes. De puro masoquista miraba por la ventanilla en algunos momentos. Siempre pienso que si no leo los papeles del avión (instrucciones de salvavidas y muchos etcéteras), el avión se va a caer. Así que una vez más, me los leí de cabo a rabo. Sí. Gracias a eso, el avión no se cayó.

Ese día llovía mucho en Roma y arriba del avión nos hicieron esperar 2 horas porque de las 3 pistas que había, sólo se podía despegar en una porque las otras dos no estaban abiertas por el mal tiempo. No entendí eso, pero bue. Nuestro avión estaba en el orden 11 para volar.
Despegamos con lluvia, aterrizamos con 39° en Madrid. Esto ya me perfila mal, considerando la mala onda que tengo estos días, luego de mi tour trunco en Italia (ver post Reporte de Viaje: Roma).


Curiosidades de Madrid:
  • En el aeropuerto, hay salas de puertas vidriadas para exclusivo uso de la fumatta, con una especie de chupa-aire en el centro con forma cónica y tan grande como una columna, del piso al techo.
  • La numeración de las calles de Madrid no va de 100 en 100, sino que solamente tienen numerito los bloques. Es decir, si un edificio tiene 5 locales, entonces hay un sólo numero para la propiedad entera. O sea, que Gran Avenida 15 está en una cuadra, y Gran Avenida 50 puede estar a cinco cuadras de ahí.
  • La baranda a chivo es igual en un subte argentino que en un subte madrileño.
Luego de mi llegada a Madrid, la búsqueda de hospedaje fue interesante (bastante difícil, digamos). Recuerden que nada de esto estaba planeado en mi viaje pues abandoné el tour en el que iba, así que improvisé como pude. Los hoteles son impagables, los hostales son más accesibles pero caros igual. Visité 8 hostales (Obse yo? ) hasta que finalmente conseguí cama por dos días. Me quedaba 6... Los hostales son ruidosos, dan a una especie de pulmón de edificio pero lleno de departamentos con cero acústica, por decirlo de algun modo. Las primeras dos noches me quedé en un hostal muy lindo, atendido por sus dueños, una pareja mayor divina, más que limpio, excelentemente ubicado peeeeero... (siempre hay un pero) ruidoso hasta la puta madre. Escuchaba todas las conversaciones de la gente, créanme que hablaban a los gritos. Más que españoles, parecían italianos. Acepto que soy una histérica para dormir, pero esto ya era demasiado.


Al día siguiente boludeé por ahí. Me conecté a internet por 1 euro la hora (en Roma costaba 5 euros la hora), almorcé, dormí siestita. Y volví a comer. Comer, comer, comer, comer.


La mañana siguiente me tuve que mudar así que hice mis maletitas de nuevo y me mudé a otro hostal, por 4 noches más hasta que me tocara irme a París. El hostal estaba bien, demasiada pendejada para mi gusto y mismo tema ruidoso que el hostal anterior. Me pusieron en una habitación que daba a un edificio, también, con un tipo (o tipa, nunca lo supe) que tocaba el oboe!!! Exceleeeeeeeeeeenteeeeeee! A mí me pasan todassss!!!!
Los primeros minutos del oboe, simpático. Después le quería tirar la zapatilla por la ventana. "¿Me cambian, please?" Me conformé con otra habitación con los ruidos habituales. Me clavaba una pastilla para dormir cada noche y ni me enteraba. Chau problema. Aguanten los psicotrópicos!


Al día siguiente, luego de caminar por allí, me encontré con Ariel (mi ex, con quien no hablaba hacía 7 años). Me llevó a la Puerta del Sol, a la Plaza Mayor donde había una señora bailando Flamenco, Olé! y luego me invitó a comer tapas y cerveza (sin alcohol).

Más tarde fuimos a cenar a un bodegón típico una tortilla eshpañola. La más rica que comí en mi vida (Quiquín: la tuya le pega en el palo... Seguí practicando). Caminamos por la noche madrileña y terminamos en el Palacio Real, tirándonos en el pasto.

- La c... de tu madre! - dice Ariel. Fino, muy fino.
Él que no me decía ni "boluda" cuando salíamos. Sos un guarango, Arielito! De pronto, lo veo levantarse torpemente. Lo miro como diciendo: "sos pelotudo, o te hacés?" A los dos segundos yo misma salgo disparada. Los rociadores del parque se activaron y no digo que nos empapamos, pero nos mojamos de lo lindo. Salimos con los pies descalzos y yo con mis zapatitos guillermina en una mano. Linda anécdota. Me hace sonreir cada vez que la cuento. Fin de la nochie.


Al día siguiente hice un city tour llamado "drop on, drop off". Por 17 euros podés pasarte el día en el bondi (justo para mí, que no había tenido suficiente con bondis en Roma) y bajarte en cada parada, espacios turísticos por excelencia, volver a subirte y así todo el día. Bue, me bajé en dos lugares. Je. Quiero aclarar que me subí en el techo, a las 2 de la tarde de un día con 39° de temperatura. Excelente mi idea. No me insolé porque a los 5 minutos me fui abajo, a ver el city tour desde la ventanilla del bondi!!!!!!!!!!! Yo no soy más pelotuda porque no hago curso de capacitación... Ustedes se habrían quedado a recorrer la ciudad detrás de un vidrio? No Señor!


  




Al día siguiente hice mi propio city tour: visité el Palacio Real, la Catedral de Almúdena que es la que visita la Reina para rezar, los Jardines de Sabatini, el Teatro Real, la Plaza de Oriente, la Plaza Isabel II, la calle del Arenal (especie de choppin), la Puerta del Sol (km 0 de toda España), la calle de Alcalá, el Paseo del Prado y el Museo del Prado donde vi cuadros de Goya, Rembrandt y otros. Muy interesante.



Por la noche, Ariel quiso reivindicarse con el pollo al champignon que me hizo 7 años atrás cuando salíamos (terminó metiendo un pollo en el agua, hervido, con crema acuosa y champis flotando). Cocinó en su casa ravioles de hongos con salsa de hongos. Muy rico. Recordamos viejos tiempos. Nos puteamos un poco, se cabreó unas cuantas veces y luego se desenojó. Comentamos lo pelotudos que éramos hace 7 años e intentamos convencernos que hoy ya no somos los mismos de antes. Claro que no.

Pasé la mañana caminando por los mismos lugares del día anterior. Desayuné en la Plaza Mayor, compré algunos regalitos y me volví al hotel a las 4 de la tarde, esperando que se hicieran las 7 para volverme a casa. Y me volví a mi casa, mi cama, mi silencio, mis cosas, mi almohada.


miércoles, 27 de mayo de 2009

Reporte de Viaje: Roma

Viendo los ojitos de carnero degollado de mi sobri, me despedí desde el taxi, rumbo a Ezeiza. Tras 3 casi choques en la autopista, me dirigí con mi mascarilla anti-gripe H1N1 (más conocida como "Gripe Porcina") hacia el aeropuerto para ver las caras de asombro de las personas en el aeropuerto que me miraban como si fuera un Alien. Obviamente, me quité la mascarilla.
Me clavé un McDonalds mientras esperaba que mi avión saliera, sin saber que había sido una excelente decisión pues una vez arriba del avión nos hicieron esperar 1 hora y media porque tenía una goma pinchada (?!) Aguante Aerolíneas Argentinas, carajo! Nos dieron de cenar a la 01:00 am. Putos.
El viaje duró 13 horas y para buscar las valijas en Roma nos subieron a un trencito manejado por... nadie! Automático. Así es Uropa, vio? Lo primero que vi fue un soberano edificio de tamaño significativísimo con las letras EMPORIO ARMANI. "Amo Europa", dije. Ilusa. Ilusa total. No me pude comprar ni una chabomba.
Llegada al hotel, todo lo que quería era dormir y la luminosidad de mi cuarto-dos-ambientes no me lo permitía. Con ahínco busqué la tira de la persiana a ambos costados de la ventana, como en mi casa (había persiana, sí). No tuve éxito. A punto de darme por vencida, observo una tecla de luz que simplemente por curiosidad apreté. Sí, la persiana con motorcito se bajó!!!!! Somo re pajuerano, somo! La subí y la bajé, la subí y la bajé. Ji ji ji... y dormí.
Por la tarde me tomé un bondi y me metí en el Metro para aparecer de pronto frente al Coliseo. Espectaculaaaaaaaaaarrrrr!!!!! Imponente, posta, muy posta. Puesteritos con porquerías por doquier. Regateo por aquí, regateo por allá. Me fui con las manos vacías: todo por encima de los 15 euros (1 euro = 5 argentinos, ustedes entenderán el amarroque). Me paseé por el Coliseo donde me crucé con 2 muchiachios disfrazados de Gladiadores a los que les saqué una foto. Tras pedir "¿me puedo sacar una foto con ustedes?" (hablaban muchos idiomas), me dijeron: 
- Tresh fotosh por shinco eurosh. 
- ¿En serio? - pregunté
- No, shi eshtamosh jugando aquí!
Encima de chorros (25 mangos por 3 fotos con disfrazados) una onda del orto.
Luego visité el Foro Romano (ruinas que estaban ocultas bajo la tierra): el Senado, el Arco de Septimio Severo, el de Constatino (Templo de Venus), todo muy hermoso e increíble.


Curiosidades de Italia:
  • El boleto de bondi o metro se compra en la calle, en los hoteles, kioskos, etc. y por 1 euro podés viajar 75 minutos. ¿Tu viaje es más largo? Tenés que pagar más. O sea, no podés subir al bondi, bajar y mirar vidrieras y luego retomar el viaje, captás?
  • El botón del inodoro (y esto ocurre en España también) es doble: un botón es para la pichona, cae poca agua. Otro botón es para la cacona, cae más agua. Europa ahorra agua, hay carteles y campañas por todos lados. Aguante la Onda Verde! Cuac!

Al día siguiente comenzó el tour. 7 am arriba de la cama! Nuestro camino hacia la parte antigua de Roma, que yo había visitado sola el día anterior, incluyó una pasada desde el bondi por el Coliseo. Situación turistas sacando fotos con desesperación desde el colectivo tras el reflejo de la ventanilla de vidrio!!!!! Patéticooooooo! Luego, de pasada, por la entrada del foro romano, no vieron nada. Afortunada yo, que me fui un día antes y recorrí a pata 5 horas.
Vimos la Muralla Romana, desde el bondi. El circo romano, desde el bondi. El teatro, desde el bondi. El Capitolio, desde el bondi. El Altar a la Patria, desde el bondi. Entienden, no? Pagar 5 lucas verdes para ver la vida desde un bondi?? Qué tour de fucking mierdaaaaaaa!
Luego de esta experiencia desde el bondi con la impresionante ciudad de Roma, continuamos nuestro viaje hacia el Vaticano, pasando por el río Tíver. Hice algunas comprillas y nos dirigimos hacia la Plaza San Pedro, donde está ubicado el edificio principal del Vaticano, y por detrás la Capilla Sixtina. Vimos la ventanita por donde el Papa se asoma a saludar todos los Domingos a las 12 del mediodía. Estaba la luz encendida. Sacamos fotitos, esta vez desde afuera. Oooooooh!


Anécdota del Vaticano:
El Papa no sé cuánto le dijo a Michelangel que pinte una pared y el techo de la Capilla Sixtina. Micky le dijo: "Papa, yo no pinto, yo hago estatuas". El Papa le respondió: "No te lo estoy pidiendo". Ok, Micky pintó tutto utilizando lapizlázuli (piedra preciosa de color azul) que se choreaban de Chile pero que el Papa pagaba a muy alto precio. Con lo cual el Papa le envío una nota: "Michelangel, cortála con el lapizlázuli que me cuesta un huevo y medio". A lo que Micky le respondió: "Lamento lo que me menciona acerca del alto costo del lapizlázuli. Sin embargo, el cielo es color lapizlázuli. Saludos". O sea, chupámela. Actitud muy cristiana, parece.

Otra Anécdota del Vaticano:
Quienes saben de qué se trata el mural de la Capilla Sixtina, sabrán que es de personalidades de la época, el cielo y la tierra. Algunos personajes están pintados en el cielo por sus características bondadosas, y otros en el infierno. Michelangelo mismo se pintó en el lado del infierno como una manera de demostrar que él no era ningún santo y que en una palabra, se mandaba cagadas, digamos. Al Papa le gustó mucho pero al Cardenal no, y se lo hizo saber. Michelangelo le respondió pintando al Cardenal del lado del Infierno y con orejas de burro. Turrito.
Enojadísimo, el Cardenal le pidió al Papa que mandara a borrar todo el Mural, a lo que el Papa le respondió: "Escúchame bien, porque yo tengo todo el poder en el cielo y en la tierra. En el infierno, no puedo hacer nada". Cuac!
Nos pasemos por los museos del Vaticano, vimos a un Papa muerto enceRado (con cera, digamos) y enceRRado en una vitrina, pasamos por la Puerta Santa que se abre solamente cada 25 años en lo que se llama Jubileo. Vimos la escalinata por la cual bajaron a Juan Pablo II fallecido hacia su destino final, pasamos por su "tumba".
Luego de 5 horas de caminar sin respido, quedé destruida y... me fui a dormir.
Día siguiente: 4.30 am, arriba de la cama! Copado. Nos dieron un desayuno pedorro en una bolsita y nos subieron a un bondi sin asiento reclinable durante 3 horas. Llegamos a las 7.30 am y ooootro desayuno pedorro. Barco de una hora, me dormí en el sopi boca abajo. Metéte el asiento que no reclina en el culo.
Visitamos la antigua ciudad de Pompeya, destruida por las cenizas de la erupción del Volcán Vesubio. In-cre-í-ble!



Ooooootra vez al bondi, una hora. Llegamos a la Isla de Capri. Ooooootro viajecito de 30 minutos por el agua que rodea la Isla, vimos la gruta azul. Muy lindo. Ooooooootro bondi de 40 minutos hacia Ana de Capri, la zona más linda de la Isla. Almuerzo pedorro (de verdad, no exagero, nos daban la comida por la mitad, se quedaron sin guarniciones y nos daban el plato pelado habiendo pagado la excursión 150 euros, comprenden?) sólo 15 minutos libres para recorrer esta hermosa isla, y oooooootro bondi de 1 hora, más barco de 1 hora, más bondi de 4 horas. Llegamos 22.30 hs al hotel. (Creo que la foto de Isla de Capri me la bajé de internet porque estaba tan maravillada por la Isla, que me olvidé de sacarle foto desde lejos)
Tras el nivel de cansancio y horas que observo pasamos arriba del bondi, decido abandonar el tour y me voy rumbo a Madrid. 



miércoles, 17 de octubre de 2007

Reporte de Viaje SalJujeño

Sábado 10/10: Arribamos a la ciudad de Salta donde nos recibió un morocho encantador, de pocas palabras él, en un minitaxi donde apenas entrábamos los 5. El Hostel bastante humilde y húmedo, las habitaciones simples. Dejamos los petates y nos dirigimos el centro de la ciudad. Plaza 9 de Julio, farolitos, la Iglesia impoTente (como diría un compañerito). Garuaba finito y eso hacía la vista más nostálgica. Visitamos el Museo de Arqueología de Alta Montaña donde además de los utensilios, telas, ropas y demás cosillas de miles de chiquicientos años, vimos a los llamados Niños del Llullaillaco. Según nos informaron, encontraron tres niños incas en 1999, congelados en la cima del volcán Llullaillaco, a 6.700 mts. de altura. Y suponen que vivieron hace 500 años, en pleno apogeo del imperio inca y antes de la llegada de los españoles. Un cacho de cultura, por favor! Pudimos ver 2 momias de esos 3 niños, que eran sacrificados por sus familiares en agradecimiento a los Dioses por los alimentos que recibían de la Naturaleza. Parece que a los borreguitos los llevaban a la cima de la montaña y les explicaban que se irían con sus antepasados. Les daban algo de morfi para su estadía en un pozo prolijamente cavado, les hacían hermosas criaturitas tamaño mini y los ponían en pedo para que hicieran su viaje hacia la eternidad con una linda mamúa (100% verdad!!). Se trata de niñitos de entre 5 y 7 años. Yo me pregunto qué sentirían cuando se les pasara la borrachera y se encontraran solos en el mundo... Las momiecitas están tan perfectamente conservadas que se puede observar las trencitas que llevaban en el pelo, los pliegues de su piel, las alpargatas, el ropaje, las manitas... impresionante!

Domingo 7/10: Nuestro desayuno en el Hostel Quara nos sorprendió con... UNA galleta marinera de esas que tienen gusto a nada, color blanca, sin sal y con muchos puntitos y UNA medialuna de manteca por persona. Todo pelado. Sin manteca. Sin queso. Café en un termo. Leche en otro. Y arreglátelas. Perfecto para comenzar el día preparado para gastar mucha energía. Los 4 nos dirigimos hacia la Quebrada de San Lorenzo (N. de la R., año 2011: mismo lugar donde asesinaron a las dos turistas francesas) y en el camino pasamos por lo que vendría a ser un barrio privado salteño. Si no me equivoco, el metro cuadrado sin construir estaba $500.- Mucho verde en la quebrada, un arroyito con piedritas. Simpático. Subimos un poquito más. Y más... y más... Había 12 puntos para recorrer y Jime y yo hicimos causa común y nos plantamos en el sexto. Los hombres quisieron convencernos de seguir pero no lo lograron. Quedamos en encontrarnos en la entrada y Jime y yo nos perdimos 3 veces en el camino. Luego quisimos hacer shopping en una linda tiendita de la Quebrada. Los muchachos querían ver un partido de fútbol así que nos abandonaron a nuestra suerte en plena ruta. Me reservo los detalles de la riña nocturna (cuac).

Lunes 8/10: Luego de retirar nuestro carro rentado, pasamos por San Salvador de Jujuy: emmmmm, no es muy lindo. Camino hacia Purmamarca, vía senderos enrulados (léase 'con curvas') Jime y yo a punto de vomitar agradecimos el desayuno pedorro del hotel. Llegamos a Purmamarca, el pueblito bajo el Cerro de los Siete Colores. Pueblo chiquito y muy lindo. En su plaza principal, feria de puestos con pulloveres, todo tipo de textiles, cerámicas, madera, etc. Me re mal copé. La cena fue en una peña con cantantes de folklore con ventanita dental que querían levantarse a unas minusas de Córdoba a quienes les dedicaban sus payadas: "aro, aro, aro, te agasho en el matoshal y te hago cantar", etc.

Martes 9/10: Bordeamos el cerro de los 7 colores por el Camino de los Colorados. Al principio intentamos a pata, pero cuando nos avivamos que se podía recorrer en carro (con aire acondicionado) no lo dudamos ni un instante y los muchachos apoyaron la moción. Pudimos ver enormes formaciones rocosas de coloración naranja, marrón, verdosa, cactus(es) por todos lados, formas y tamaños, con alitas y sin alitas. Verdaderamente el cerro tiene 7 colores. Realmente indescriptible. Parecía el Gran Cañón Colorado.




Por la tarde visitamos Salinas Grandes, que es una zona de... salinas, ejem, grandes... con piletones de... salinas... y luego almorzamos un picnic en el que Bernies se encargó de hacer los sámbuches mientras las chicas mirábamos. Había una casa enorme hecha de... salinas, con mesas, sillas y bancos hechos de... bueno. Nos dio un poco de cosa ver a los artesanos en las salinas cubiertos con sombreros, pasamontañas y lentes de sol, tallando con cuchillos cachos de sal dura con forma de cenicero, llama y otras cositas por el módico precio de $5.- Para llorar.

Miércoles 10/10: Nuestro próximo destino: Tilcara. En el camino visitamos la Posta de Hornillos, un museo que sirvió de Posta para personajes como Manuel Belgrano, Rondeau, Alvear, Lavalle y Güemes entre otros. Vimos sus catres, sus pistolitas, cartitas que se mandaban con un castellano diferente al que usamos hoy día y demás elementos de la época del 1810 y monedas. Llegamos a Tilcara y nuestro Gerente de cabañas nos llevó hacia el lugar. Lo invitamos al auto, que apestó inmediatamente pero de manera soportable. Como quien no quiere la cosa, nos informa que los coyas no se bañan sino que hacen la gran 'baño turco' lavándose las partes cada tanto. Dato importante a tener en cuenta a la hora de subir a un coya a tu auto. Hermosa la cabaña que compartimos las dos parejas. La plaza de Tilcara también estaba atiborrada de muchas cosas lindas para ver y comprar o ver y desear. Pasamos por el Pucará de Tilcara. 'Pucará' en coya quiere decir: fuerte. Es un asentamiento en lo alto de un cerro, a más de 2500 metros sobre el nivel del mar (msnm), donde los coyas construyeron casas de piedra, corrales para sus llamas, un templo y sepulcros donde colocaban a sus muertitos. Muy lindo el mirador. Sacamos muchas fotos. Este lugar lo descubrió un tal Ambrosetti, la calle que está en el barrio de Caballito (!).
Hicimos las compras y los muchachos comenzaron algo así como un Campeonato de Escoba del Quince con Estadísticas que duró el resto del viaje y trajo intercambios de opinión mujeres vs hombres. Cenamos una rica picadita con birritas y todos a la cama.

Jueves 11/11: Jime preparó rico desayuno (hasta con juguito de naranja para los cuatro! Quiero vivir con Jime!) y nos dispusimos a buscar el Pucará de Jueya. Nos perdimos dos veces pero quien perservera, triunfa. Un señor de casi 90 años nos dio indicaciones y luego nos mangueó uno' pesito'. Diego fue subiendo de a poco la montaña y sin darnos cuenta nos miraba feliz y contento desde muy arribita. Con dificultad subimos pero el pucará estaba bastante destruido así que Diego me propuso antes que yo dijera algo: 'disfrutemos del silencio, del ruido del viento'. Faaaa! Contemplation a full!
Más tarde fuimos a la Garganta del Diablo, un camino de cornisa que bordeaba una montaña. Jime y yo a los gritos, puchero, amenaza de 'me bajo acá', 'no quiero seguir', 'esto me da miedo' y demás gallinadas. Al final la Garganta del Diablo tiraba menos agua que mi ducha así que nos fuimos.


Viernes 12/10: Camino a Humahuaca, pasamos por un Reloj de Arena que no funcionaba (o no entendíamos cómo), pueblo de Uquía donde los niñitos se te acercaban y te preguntaban: 'le canto una copla?' ("En el cielo vi tu cara...") y luego el mangazo final de 'no tiene una monedita?' Intentona de hospedarnos con coyas a la manera coya, nos fuimos rajando hacia Iruya, un pueblito en Salta montado sobre la misma montaña. 60 km de camino de ripio a 4000 msnm. Por suerte no nos apunamos.

En la cima, una señora coya parada en la nada. Momento sublime para mí, digno de un cuadro. Los chicos se reían de mi descripción sociológica.


Llegamos a Iruya: todo torcidito construido sobre la montaña. Calles de piedra inclinadas. Vimos a los niños izar la bandera, y trasladarse de un lugar a otro llevando sus propias sillas. Almorzamos en bodegón de pueblo, con olor a fritanga. Visitamos la Iglesia, una especie de velatorio-burdel adornado con tules de colores chillones y llamativos con el agregado de strass... y un Cristo ensangrentado acostado dentro de féretro de vidrio, y flores por doquier cual velorio. Inolvidable.
A la madrugada un perro aúlla. Despierta mi sensible dormir. Trato de ignorarlo pero insiste. Abro la ventana (estoy en lolas), encuentro al sujeto y lo miro a los ojos. Hago eye contact. Y le grito: chhhhh! Perro coya hace caso y no jode más toda la noche.
Por la mañana, alguien abre la puerta del hotel que no cierra bien y hace chirrido. Al principio y entre sueños pensé que el ruido era una pelota. Luego me despierto y entiendo. Me levanto (en bolainas), me pongo mi campera larga y en patas salgo a cerrar la puerta. Al entrar a la habitación, Diego me mira dormido y me ve sacarme la campera y debajo desnuda... habrá pensado que me fui de joda por la noche coya...

Caminando por Iruya nos encontramos con mucho coya con 'ventanita del amor' en su boca. Señora coya escupe cual ganaco con su hija a cuestas. Niños coyas muy lindos y simpáticos pero no tan lindos cuando crecen. También para destacar: en cada asentamiento en medio de la ruta, al menos una casa, siempre hay una iglesia.



Sábado 13/10: Ahora sí visitamos Humahuaca. Vimos el Monumento a los Luchadores por la Independencia, enorme realmente, precedido por varios escalones y mucha escultura. Descubrimos el Cabildo con un reloj cucú-Jesús. Perdidos camino a Coctaca, pedimos instrucciones a señor coya que nos manguea que lo llevemos. Error. No teniendo en cuenta la información sobre las costumbres higiénicas de los coyas, fuimos hospitalarios y nos arrepentimos al segundo. Tarde piaste. El señor coya apestó nuestro auto, con ventanillas cerradas por el aire acondicionado. Diego, que siempre conduce tranquilo, empezó a "pistear como un campeón" con tal de llegar al punto donde el coya se bajaba. Jime me pedía desodorante para echar en el auto. Diego tenía cara de preocupación y nos miraba por el espejo retrovisor. Liberados del coya, abrimos las cuatro puertas. Jime quería vomitar. Hicimos un pacto de no-solidaridad y no levantamos más coyas del camino. (Con mucho respeto al coya, disculpe nuestra finura).
Luego de cenar fideos en la cabaña, los chicos debían lavar los platos. Como la sartén estaba llena de cebollita, tomate, morrón, no se les ocurrió mejor idea que darle la sartén a los perros del lugar para que la lamieran y la dejaran lista para enjuagar. Chanchos!

Domingo 14/10: Ya emprendiendo el viaje de regreso, fuimos de compras por Purmamarca y luego del almuerzo en la Quebrada de San Lorenzo, tomamos la ruta 68 hacia Cafayate, ciudad del vino salteño. Pudimos observar las enormes formaciones rocosas de los Valles Calchaquíes y en particular de la Quebrada de las Conchas. Algunas parecían chocolate en rama, otras con puntas afiladas, otras todas parejitas, otras piedrotas enormes con agujeritos cual queso rico. Nuestra cena de picada incompleta me sacó de quicio y luego de quejarme nos descontaron bebidas, empanadas y precio de la picada. Esssa!! En la factura de la cena pusieron: 'picada incompleta'.

Lunes 15/10: visitamos la bodega Vasija Secreta, con su museo lleno de barriles enormes donde procesaban el vino, máquinas y otras cosas de interés que no me acuerdo. Degustamos vino, vimos las parras de sus 75 hectáreas, y una guía del lugar nos explicaba que algunos creen que el vino tal cosa, 'pero no es así' y también 'los argentinos ya no toman buen vino', mientras hacía un movimiento nervioso tomándose de las manos cual niño cantor de iglesia. Luego de tan adorable visita, rajamos hacia Cachi, un lindo pueblito de Salta. Con Diego visitamos el cementerio ubicado en lo alto de la montaña. Algunos muertos tenían sepultura con cruz, otros sin nada. Había nichos de gente muerta en el año 1800. Sacamos fotos en el mirador, nos sentamos en un banco solos en la plaza y charlamos lindo y nos reencontramos en la soledad.

Martes 16/10:
volver a casa no parecía fácil ya que Jime y yo estábamos hartas del viaje en auto. Los chicos se fueron a visitar el Pico Nevado con muchas expectativas pero el Pico se encargó de decepcionarlos. Luego de algún que otro puchero, volvimos en auto hacia la ciudad de Salta.

Miércoles 17/10: El viaje ha terminado. El vuelo movidito nos trajo de vuelta a Buenos Aires.


sábado, 3 de marzo de 2007

Reporte de Viaje: Costa Rica (2 de 2)

El Sabado 24 nos fuimos hacia el Volcán Poas. Hermosas rutas a ambos lados con playa, bosques, montañas, bananos, palmeras, flores naranjas, fucsias, rojas, amarillas, violetas, y pasto salpicado de oro (hojitas amarillas que caían de los arboles, qué bonito!). Paradas de colectivo improvisadas con 4 palos de madera y techo de chapa, vacas blancas que luego Diego me dijo que no eran vacas sino cebúes; niñas caminando por la ruta con libros bajo el brazo... Bordeamos el volcán y a mi costado otra vez el abismo, el vacío, la nada. Con cada camión que se nos venía del lado contrario, las tostadas y bananas de la mañana se hacían un festín en mi estómago. 


Dado que el día estaba nublado para ver el volcán, nos fuimos a buscar hospedaje en un lugar maravilloso llamado Lagunillas. Nos hospedamos en una cabaña para nosotros solos, en medio de la montaña con una vista que nos dejó sin habla (y eso en mí es imposible!). El camino hacia Lagunillas era de tierra y con muchas piedras mal colocadas e hicimos uso de la doble tracción (essssssssssa!) de nuestra 4x4. Ambos nos asustamos en algunos momentos. Ah, no, perdón, cierto, Diego no se asusto porque es bien macho y se la re banca. 



Al día siguiente subimos al volcan y esto es lo que vimos: neblina. No vimos nada, ni crater ni laguna ni lava ni nada, y todo gracias al bendito mal clima. Parece que la Madre Naturaleza ya nos había dado demasiado y se puso mezquina. Igual resultado con el Volcan Arenal, al que vimos sólo por abajo pero cuya belleza nos impresionó igualmente. Realmente imponente. Pudimos ver las texturas de la tierra que formaban el volcán...





Nos hospedamos en La Pequeña Helvetica, una especie de mini ciudad Suiza con lechería (ordeñan sus propias 28 vacas), iglesia, restaurante giratorio que te muestra un paisaje impresionante desde donde se puede ver la Laguna Arenal, montañas pequeñas y grandes, vaquitas a lo lejos, y el volcán Arenal con sus nubes en lo alto. También tiene un trencito que te lleva de paseo por 10 dólares por persona y pedimos que nos lo descuenten en la tarifa del hotel, cosa que aceptaron. También pedimos que nos cobraran 10 dólares menos por habitación con balcón... cosa que aceptaron. Somos moishes y a mucha honra!

Al día siguiente nos perdimos el ordeñe de la mañana pero nos morfamos un desayuno con banana, ananá, pan y manteca, café con leche, queso y tomate y huevos revueltos con hongos y tocino. Livianito, eh? Es que venía todo incluido y no me pude resistir... Igual, me cobró factura algunas horas mas tarde y en el lugar y circunstancias menos esperadas.
Luego de algunas cuantas horas de viaje en carro, llegamos a Playa Brasilito, del lado del Pacifico. Visitamos la Playa Conchal, llena de conchas y conchillas claro, y allí es donde el estómago se vengó de mi desayuno y tuve que visitar los yuyos. Por el apuro no vi una rama y me la clavé en la frente y por eso salgo en algunas fotos con un golpe rojo alargado encima del ojo. Nos quedamos en la playa viendo el atardecer y siendo románticos. Luego intentamos colarnos en la pile de un hotel y nos sacaron a las patadas muy sutilmente por un security man que nos escoltó hasta la salida. (El que no arriesga, no gana).
Aquí, en la foto, el ramazo post yuyos...



El martes 27 fuimos a la Playa Flamingo, muy muy linda. Allí nos quedamos toda la mañana y como casi no había gente, me saqué el corpiño de la malla y me animé con un topless. 
El agua de esta playa es muy transparente y a medida que se aleja de la orilla, se ve verde y azul a lo lejos. La arena es muy finita y suave.



Nuestro último destino nos esperaba: Manuel Antonio. Otra playa del Pacífico con Parque Nacional. Y aquí... aquí pasaron cosas amiguitos. Por empezar, nuestro hospedaje de usd 65 la noche lo conseguimos por 40. Hermoso, hermoso, hermoso! A mi mamá le hubiera encantado: plantas y árboles por doquier, pileta grande y cristalina con mesas y sillas y reposeras y sombrillas con techito de paja, y bar en la pileta, y Restaurant con comida thai y excelentemente preparada, habitación con paredes de madera estilo cabaña, y hasta mirador propio con parque de 15 km lleno de flora y fauna! 




Al día siguiente visitamos el Parque Manuel Antonio donde pudimos ver montones de animales. Vimos muchísimas iguanas, que acá se llaman Garrobo porque son del lado del Pacifico y son carnivoras, a diferencia de las iguanas del Atlántico que comen hojas (retengan esa información, por favor: los Garrobos son carnivoros). Algunos garrobos tienen como pelos en el lomo y pinchos gruesos en la cola. Son realmente horribles pero fue lindo verlos. Los bichos caminan al lado tuyo como si nada, más nos asustamos los humanos que ellos de nosotros. También vimos perezosos. Al llegar a la mitad de un camino, muchísimos monos jugaban en los árboles, saltaban de uno a otro y caminaban por la gente. Y roban. En un momento de distracción un monito se me acercó y me robó una bolsa de pan que era nuestro almuerzo!!!. La agarró corriendo y se subió al árbol y la abrazó con todas sus fuerzas durante unos cuantos segundos hasta que sus parientes se dieron cuenta y empezaron a perseguirlo y a pelearse por el pan. Muy divertido. Aquí las fotos de los monos comiendo MI pan:




Momento de almuerzo. Picnic romántico improvisado en una playa del Parque. Diego en el mar, disfrutando del agua. La ama de casa (o sea, yo) preparando la comidita: sambuchitos de jamón y queso. ¿Recuerdan la informacion que les pedí que retuvieran? Los garrobos son carnivoros y yo tengo jamon en mis manos. Diego viene del agua, empezamos a comer y de pronto, mi cuerpecito pequeño es atacado por un animal con garras. Un Garrobo venía por mi sambuchito. Fue una lucha cuerpo a cuerpo. El animal silencioso se trepaba salvajemente por mis piernas tratando de conseguir mi sambuchito. Y yo a los gritos, reteniendo en alto mi sambuche como si fuera más importante que mi propia vida. Yo gané. Mi sambuchito, ileso y mi cuerpo rasguñado sangrando. El garrobo recibió unos golpetazos de los otros humanos que estaban en la playa y yo, temblando por el susto, continué morfando. Aquí el Garrobo, en tamaño era la mitad de mí, y una de las fotos de mis piernas rasguñadas (encima, el hijo de puta rasguña profundo):





El ultimo día lo pasamos en el parque nuevamente en la playa de Manuel Antonio, donde terminé de leer mi libro Cien Años de Soledad.



Luego de 10 dias de estar en Costa Rica, aprendimos nuevas palabras, tipicas del lugar. A continuacion, las palabras que me resultaron imprescindibles para manejarme en este hermoso país:


"Queque": bizcochuelo de chocolate.
Hasta el próximo viaje!