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viernes, 24 de febrero de 2012

Guerra Silenciosa IV: La Venganza de La Señora II

Referencias anteriores: aquí, aquí y aquí también.


El fantasma de La Señora habita en mi casa.
Desde que me abandonó, mi vida ya no es la misma: lavo la ropa, la plancho, limpio mi casa, me arrodillo ante el inodoro, vacío alacenas llenas de fideos de hace 4 años, aspiro la alfombra, paso el trapo... Si bien es bueno el ejercicio, siento que La Señora me envía mensajes desde el más allá (más allá de mi casa, nomás).
Ayer por la mañana me quedé dormida así que a las apuradas me hice mi café con leche (lágrima, en realidad) y me fui hacia mi habitación para vestirme mientras de a sorbos bebía mi cafecito. Hace 9 años que hago esto, siempre muy smoothly, sin inconvenientes. Pero claro, ahora La Señora se está vengando de mí a la distancia y ausencia, así que se me fue la taza a la mierda. Leche por doquier: mi nuevo cubresommier con vainillitas, blanco impoluto era... mi mantita eléctrica para los dolores de cuello, ahora cuando la enciendo huele a leche podrida y se me queda pegada en la nuca... mis sábanas nuevas... todo lleno de leche... el interior del cajón inundado...
Y la Venganza fue compuesta: es decir, no sólo se me enchastró el hogar sino que se me duplicó la cantidad de horas de planchado.
Perdón, Señora, perdón... le voy a mandar una encomienda con Mortimers! 



miércoles, 15 de febrero de 2012

Guerra Silenciosa III: la venganza de La Señora

Mis asiduos seguidores no precisarán esta referencia, pero aquellos que no han leído todas mis historias necesitarán leer previamente esta anécdota y esta otra, antes de continuar este relato.
Sabrán entonces que mi relación con La Señora ha tenido sus ribetes de tire y afloje, siempre de manera silenciosa, por supuesto. Como consecuencia de mi negación a comprar una nueva La Mortimer - que me fue solicitada por La Señora por medio de notita en la heladera el 7 de Enero y cuya solicitud no logró los resultados esperados - se sucedieron situaciones inverosímiles en mi hogar.
La primera pista me la dio Bettina, nuestra maravillosa y musical Recepcionista. Conversando cerca de la impresora, le muestro mi pantalón violeta mancillado con lavandina: La Señora tomó Venganza. Habiendo visto que luego de mes y medio seguía la misma maltrecha, herida, magullada y vapuleada Mortimer en la cocina, se habrá desarrollado la siguiente conversación en su cabeza:
"¿Esta miserable me hace lavar los platos con esta Mortimer de mierda? Ya vas a ver, enana malparida".
Y fue así como el pasado Lunes me vestí dormida, me coloqué mi perfectamente planchado pantalón violeta, lo combiné con mi camisa lila y me fui a trabajar. Al llegar a la oficina, me miro. Y Bettina me dice: "Es la venganza de La Señora!". Y se ríe. Yo me quedo pensando. ¡No se me había ocurrido! Lo interesante de la situación, es que La Señora se hizo la gila olímpicamente habiéndolo planchado y colgado en la percha, sin decir ni mú. Ooooobvioooo... ¿qué otra cosa podría esperar? Son defectos de la profesión.
Gracias, Señora, porque ese pantalón me quedaba para el ojete. Sólo de ese modo podría haberme deshecho de él. Me hizo un favor.
Sin embargo, la estocada final llegó la semana siguiente: sin preaviso dejó de venir. No me llamó, no me dejó una carta, no se despidió con un beso. Me abandonó en silencio. Fue consecuente con nuestra guerra silenciosa que llevaba más de dos años. Lo que en silencio comienza, en silencio acaba.
Nunca quedó claro si su deserción fue por La Mortimer malhabida o por otros motivos. La explicación oficial es que encontró mejores rumbos en los brazos de su nietita de 4 meses, a quien cuidará a diario a partir de ahora. 
Y aquí estoy, planchando con la plancha a vapor que vomita agua por doquier por no haber aprendido a usarla nunca jamás.
Y La Mortimer? Allí sigue, como el 7 de Enero, con un agujero y lavando perfectamente. Una vez más, YO GANÉ (¿?).

jueves, 5 de enero de 2012

Guerra Silenciosa II

Quiero hacer algunas consideraciones al post "Guerra Silenciosa".

En primer lugar, no se trata de lo que cuesta La Mortimer porque marca Pindonga cuesta 3 mangos en el super chino. Se trata de principios. Es MI casa, MI Mortimer, MI plata. Y también se trata de Poder. ¿Está claro?

Además, ella viene ganando otra guerra, la importante: las horas extras.
Todos sabemos que en la vida de quienes necesitamos La Señora, ELLA TIENE EL PODER: viene cuando quiere y se va también cuando quiere. Limpia donde quiere, cuando quiere y como quiere. Y si quiere hacer horas extras aprovechando que vos no estás, las hace. Y vos como no sos un garca de cuarta, se las pagás, aunque le hayas enviado un sms diciendo: "No me haga más horas extras porque estoy ajustada con el dinero".

Es decir, retomando con el tema La Mortimer... La cuestión es: en mi propia casa, yo necesito tener el poder sobre algo. No tengo la sartén por el mango, lo reconozco. Pero tengo La Mortimer. Y eso ya es bastante. Así que a aquellos que me dicen: "comprale La Mortimer" por los pasillos de la oficina, o "Ella sabe de esto" en un comment de mi blog, les respondo esto. Para la gilada que no entiende nada del vínculo La Señora-Jessi.


miércoles, 4 de enero de 2012

Guerra Silenciosa

Hace dos años hay una guerra silenciosa en mi casa entre La-Señora-Que-Viene-A-Limpiar y yo, que vivo en mi casa.

El tema en cuestión: La Mortimer.

Hace 2 años llego a casa y entre las tantas cosas que hago, abro el tacho de basura - para tirar algo, se entiende - y veo el cadáver de una Mortimer. No me pareció muy muerta así que la levanto, la analizo y decido que MI Mortimer puede tirar unas semanas más.

La semana siguiente, vuelve la señora a casa. Y la vuelve a tirar a la basura. Y yo, al volver, la vuelvo a rescatar. Nunca hablamos sobre este tema.

Dos años después (o sea, hace 15 días), llego a casa y veo una notita donde La Señora me anota cosas a comprar: "cif, detergente, lavandina y La Mortimer". Miro mi Mortimer, y veo esto: 

Yo pregunto: ¿cuál es el yeite con mi Mortimer? ¿Qué, La Señora es TAN fina que no puede usar la Mortimer con un agujero? ¿Qué? ¿La Mortimer limpia desparejo con un agujero y no se lo puede bancar?

Fui al Supermercado y compré cif, detergente y lavandina. ¿Y La Mortimer? Bien, gracias. Ahí anda lavando platos con su agujero, perfectamente.