Lunes 9 de Enero de 2012.
Edad: 34 años. Escritora en proyecto.
Mi primera vez en la Editorial de un Diario (ambas con mayúscula intencionalmente) no podía pasar desapercibida ni sin anécdota. Así que aquí va.
7 días de blog con 1134 visitas no es algo para desperdiciar y los Editores con buen olfato, lo saben.
Me contacta por Twitter uno de los Editores de Diario Clarín (cuyo nombre dejo en el secreto profesional).
Sus textuales palabras fueron (las tengo en un tweet): "Hola jessica. No tenía el gusto. Me gustaron tus escritos. Me reí bastante pero, más importante que eso, creo, me atraparon. Cómo seguimos?" Y otro tweet: "Me gusta tu frescura para escribir".
Mi primera impresión fue: "Éste me quiere levantar". O sea... esa frase "¿Cómo seguimos?" En pocas palabras, le respondí: "en el blog", onda... si me leíste, la calaste.
Pocas veces me equivoco y ésta fue una, por suerte. La cosa vino por el lado profesional y concertamos una entrevista para ver cómo encajan mis escritos en su diario.
Quiquín se ofreció a llevarme y yo agarré viaje, porque el lugar queda en la loma del ogt.
El día de la entrevista, Quiquín pasa a buscarme por la oficina donde trabajo y nos vamos destino al lugar. Él sabía cómo ir porque es el GuachoPistolasqueselassabetodasynonecesitainstrucciones. Claaaaaaaaaaaro. Sí, seguuuuuuuuuuuuro. Sólo a mí se me ocurre aceptar que un Rosarino me lleve a Barracas. ¿Y el GPS? Apagado. ¿Para qué mierda tenés GPS si no lo usás?
En un momento dado, nos perdimos. Sí. Llegamos a bordear la cancha de Boca y pasamos por una calle interna desconocida. Muchachos corpulentos (sin ravioles sobre el estómago - abdominales, me refiero- más bien dentro de él), en cuerosssssssss. Les faltaban los palos y parecían piqueteros. Obbbvvvvio que me cagué en las patas. "Acá nos culean! Buscá una avenida YA!". Quiquín se sonreía y yo me calentaba más. LA reunión de mi vida me estaba esperando y nosotros perdidos a punto de ser culeados por los lugareños. Nada realmente objetivo para decir, es sólo el cagazo hablando, simplemente el miedo a lo desconocido. Porque los señores de La Boca son tan honrables como los de mi barrio. Pero los de mi barrio usan remera.
Intentando con desesperación salir del lugar, casi nos subimos a una autopista. En cuanto se lo digo, ¿qué hace? ¡¡¡¡¡¡¡FRENA EL AUTOOOOOOO!!!!!!! En medio de la subida a la autopista y con camiones por doquier, el hijo de puta frena el auto y comienza a dar marcha atrás. Dos camiones se detuvieron porque no les permitía el paso... Total, que si le tocaban el culo del auto me chupaba un huevo. ¿Pero que tocaran MI culo? ¡No, señor!
Finalmente y gracias a Dios o a Don Tata - porque ciertamente no fue gracias al GPS - llegamos.
El Editor muy copado, relajado, buena onda. En la mitad de la entrevista nos pusimos a dibujar vaquitas en una hoja A4. Me mostró fotos de sus hijos y pensamos en el espacio de mis escritos en su diario.
Los resultados de esta entrevista me los guardo para cuando los pueda revelar. Porque con tocarme la teta izquierda no hacemos nada. En esto me pongo en supersticiosa y no cuento una garompa hasta que sea algo definitivo.
¡¡¡Editores, allá voy!!!
N de la R: la foto de la vaquita, sacada con el celular del Editor, es prueba fiel del encuentro. Esa es MI vaquita, porque la de él estaba más arriba y es un poco lamentable. Está claro que dibujar no es lo suyo. Y lo sabe.
N de la R2: para los desconfiados, dibujamos la vaca en función de su pregunta respecto de mis pinturas (ver Blog http://jessicaboianover.blogspot.com/), puesto que como decía él, lo suyo no es el dibujo.
N de la R 3: En este link podrán ver mi primera nota publicada en el Diario Olé. En este otro link, mi segunda nota publicada en el mismo Diario.