miércoles, 14 de marzo de 2012

Reporte de Viaje: Mar de las Pampas

Gracias a la falta de privacidad de la época en que vivimos y por haber visto las fotos de mi vieja en su Facebook de su viaje a Mar de las Pampas, me ligué una visita gratarola a la Costa, tras sacar a relucir mis habilidades moishes de garronear vacaciones. Allí vamos!
Me compré mi pasaje en 10 minutos y desfilé por toda la capital federal en busca de una malla que quedara bien en mi crecido trasero, producto de darle a los postres duro y parejo. Si hay algo que tengo es autocrítica.
Acostumbrada a la burguesía, había tomado la única decisión razonable: ir en taxi hacia la Terminal por $ 25 aprox. Pero por consejo de Don Kasalsky realicé viaje en bondi por la módica suma de $ 1,25.- Pese a no ser moishe, mi compañero de trabajo ahorra dineritos. Gracias, (semi) paisano!
Mala semana la mía: los piqueteros de turno decidieron cortar las calles de la estación de ómnibus así que me tuve que bajar a 5 cuadras de la Terminal. Gracias a eso, pude "disfrutar" del siguiente paisaje: lindos puestitos de venta ambulante con variados productos: zapatillas Naik, calzones, bombachas, lentes de sol, billeteras, bolsos, valijas y merca para todos los gustos y morochos con caras de mafiosos ¡totalmente en cueros! Muchachos de Senegal vendiendo anillos dorados truchos y cadenitas de todos los colores y tamaños. Señora panzona peleaba con muchacho Senegalense a los gritos despavoridos y como no podía ser de otra manera, hice uso y abuso de mi pequeña contextura física y salí disparando hacia la otra punta. Cagona. Sí, ¿y qué? Quise sacar una foto para mis lectores, pero temí que me amputaran la mano con la cámara, así que se las debo.
Llegué temprano a Retiro y me dediqué a esperar, sosteniendo mi mochila como si fuera mi bebé recién nacido. Sentado a mi lado divisé señor sospechoso con anteojos oscuros, olor a chivo y zapatos náuticos marrones con medias de toalla en pleno verano. Tuve miedo de que me secuestrara así que envié a mi madre el siguiente mensaje de texto: "Voy con jean azul, remera turquesa, sandalias con tiritas marrones y mochila roja con negro, por si me secuestran. JAMSE" y me toqué la teta izquierda, como corresponde. Mi madre, super contenedora, ni me respondió. Gracias vieja por la onda!
Me apeeé en el bondi de 2 pisos pero en la planta baja, pensando "si el bondi choca o vuelca, los de arriba se hacen torta primero". ¡Tengo que estar en todo! El baño estaba justo frente a mí. ¡Qué suerte! (ironía)
Me había preocupado la cena porque estoy en actitud gorda chancha morfona así que consulté con la Autoridad Superior: Madre. 
- ¿Qué onda la cena? - le había preguntado antes de viajar. 
- Ay, es genial, andá tranquila que te dan unos sanguchitos re ricos - eso dijo. 
Pero yo soy una jodida desconfiada y me compré mis propios sandwiches. Al dirigirme a mi asiento observé una cajita de cartón. Era la cena del bondi: 2 barritas de cereales - que aborresco - un chocolate con relleno crocante, una bolsita de maní japonés (símil comida para perros) y dos caramelos de dulce de leche. Menos mal que siempre tengo un Plan B.
Salimos de la Terminal de Ómnibus y pasamos al ladito de la Villa (foto). Me cagué.
Me había prometido a mí misma tomar poco líquido para evitar ir al bañopúblicoambulanteconolorameoyotrascosas, pero a la media hora del viaje me clavé un alfajor de maizena y se me apalomó la boca. Media botellita de agua y directo al baño. ¡Mierda! Hice flexiones sobre el inodoro porque ¡bajo ningún punto de vista mi traserito tocaría ese inodoro! Y justo el ómnibus pasó por un bache lareput&*^%$#@$%^&!!! Pero igual, Ossssoooooooo... ¡¡no toquéeee, lero lero!!
Entrada la noche le dí a mis sandwiches con orgullo mientras todos los otros infelices se cagaban de tristeza con sus barritas de cereales rococó.
Al llegar, me esperaban con un asadito... qué buena vida! Fuimos a comprar postre pero Freddo ya estaba cerrando y los vendedores no quisieron vendernos porque ya habían cerrado la caja. Yo hubiera hecho la gran te vendo un kilo pero no te doy ticket y me quedo con la plata. ¡Qué pibes giles y con poca calle! Luego fuimos a Havanna a buscar cosas dulces y lo mismo: cerraban... pero yo soy-en-can-ta-do-ra y mis clases de teatro devolvieron su inversión: pegué mi rostro a la ventana vidriada y las palmas de mis manos con sus dedos extendidos al costado de mi cara, mientras gritaba: "¡TORTAAAAAAAAA! ¡TORTAAAAAA!". Lo repetí como 7 veces... Parecía un zombie come-cerebros. Los vendedores empezaron a reír y abrieron sus puertas de par en par. Sentí que las puertas del Cielo se abrían ante mí (lo dije: estoy una gorda morfona y la idea de darle al chocolate es mi equivalente al Nirvana). Luego de la compra, posé para la foto para mis seguidores y los vendedores me sacaron una también. Luego comimos Havannets y galletitas de limón ¡ñam, ñam!
 
Las cabañas donde estábamos no eran muy copadas pero sí los alrededores: mucho bosque, mucho verde, mucho árbol y plantas por doquier. Parecíamos estar viviendo en plena selva. Maravilloso. Al día siguiente nos mudamos al Apart Hotel & Spa Careyes. ¡¡Eso sí que es un hotel!! ¡Espectacular, cucú! Pile climatizada al aire libre... cabañas equipadas con tutti, te llevan la comidita a la pile... Al rato de llegar me mandé dos burritos... ¿Para qué va una de vacaciones si no es para morfar? ¡La pileta y el mar son secundarios!
 
Al día siguiente visitamos el Spa: masaje descontracturante + sauna húmedo + sauna seco + jacuzzi. En el sauna húmedo, incursionamos en los llamados "pedos de espalda": mi mamá descubrió que su espalda hacía ruido de sopapa con el piso mojado y aprovechando que estábamos solas los repetía cual niña de 5 años. Son esos pequeños momentos que generan recuerdos hermosos, ¿no? Me puse cursi, perdón.

Como broche de oro, me ragalé un masaje y otro a mi vieja. La sala blanca inmaculada olía a rosas y en el medio, allí estaba la camilla lo suficientemente ancha como para alojar mis carnes fofas. En un agujero introduje mi cabeza y me entregué a los placeres mundanos. Y fui burguesa. La música de The Beatles con grititos sapucai, instrumentos de viento y zapateo americano me hicieron sentir que estaba en Salta siendo amasada por indígenas autóctonos. Faltaba la empanada salteña como despedida y hubiera sido EL masaje. ¿Gorda yo? 
La cena comunitaria me sorprendió con una imagen alojada allí en el espacio más recóndito de mi cerebro: mi mamá cocinando. Allá lejos y hace tiempo, cuando yo tenía 15 años (hoy casi por cumplir los 35) mi mamá cocinó por última vez. Y en este viaje los cornalitos pescados por Quiquín se convirteron en la oda culinaria de mi Madre. Le sacamos fotos y la felicitamos como si hubiera sido ella la compositora de la Sinfonía Nro 9 de Ludwig van Beethoven.
Llegó la hora de irnos y mi mamá quería que nos ayudaran a bajar las valijas. Levantó el tubo y marcó el 0 en el teclado de la alarma de la cabaña. Y me miró con ojos de pez inteligente...

lunes, 5 de marzo de 2012

Lo que odio de ser mujer

Si hay algo que odio de ser mujer no es lo que estás pensando, no. Eso sólo molesta una vez por mes desde los 12 hasta los 52 años aproximadamente, son 40 años (nada, no?)... pero no es lo más jodido de ser mujer.

¿Los zapatos ajustados, quizás? Los tacos aguja con punta, increíblemente mal diseñados: o sea... no sé tus pies pero los míos no terminan en punta. ¿Para qué comprar un zapato puntiagudo si a los 10 días de usarlo quedará deformado por acción del dedo gordo? Aunque caminar por las calles de Buenos Aires sobre el asfalto o los adoquines sea una de las cosas más difíciles de hacer en esta vida... los zapatos no son lo que más me molesta de ser Mujer, incluso si una pierde el taco en esos recónditos espacios pensados por los hombres para cagarnos la vida. ¿Y qué me cuenta usted, señora? ¿En qué estado vuelven sus pies después de 10 horas con esos zapatos puntiagudos? No me va a decir que no le molestan para nada, que disfruta usarlos pues le estilizan las piernas... no me diga que se ve más femenina y por eso aguanta esa tortura diaria y espantosa de ir subida sobre esos 10 centímetros. No me diga "prefiero morir hermosa sufriendo en lugar de cómoda y fea". No, no se lo permito.

El maquillaje. Usted que se maquilla, ¿piensa que si no lo hace parecerá un escracho, un bodoque? Sí, por supuesto que será así y mucho peor también. Pero cuando se levanta a la mañana, ¿lo hace maquillada como las mujeres de las películas de Hollywood? No, claro, a no ser que se despierte a las 4 de la madrugada y se dirija al baño a hurtadillas para maquillarse y vuelva a acostarte Diosa junto a su hombre (hay casos). Si usted hace eso, permítame decirle que es una verdadera Idiota con mayúscula. Y si usted no es de esas, su compañero la ve como un cuco maloliente y despeinado, además de ver su verdadero rostro lagañoso y esas ojeras que cada mañana con tanto ahínco desea ocultar. ¿Vale la pena usar toda esa porquería pegajosa, calurosa y provocadora de granos sólo para impresionar al muchacho del subte, al kioskero, al Gerente de Marketing? ¿Por qué hacerlo si su marido anda por la casa con la panza al aire, y en el almuerzo dominical su remera cuelga elegantemente sobre una silla mientras el tuco cae sobre su pecho y sus vellos? ¡Hay que darles a ellos lo que ellos nos dan a nosotras!

¿Qué me dicen de la depilación con cera caliente? Debo decir que me depilo por deseo propio, pero usted que hace 6 meses no tiene pareja y tiene los pelos como para hacerse trenzas y de repente se levanta al kioskero y va corriendo a pagar $ 80 por la depilación del cavado profundo y la tira de cola, ¿usted piensa que su compañero se va a depilar el bosque? ¿Quizás los pelos de la espalda? No, señora! No se ilusione! Y guay que usted tenga 3 milímetros de vello rasposo en sus piernas, que el kioskero le dirá: "los pelos de tus piernas, me raspan".

El uso de la pastilla anticonceptiva es un capítulo aparte. Mientras usted se llena de hormonas cual milanesa de pollo, su marido, novio, amigo con privilegios, amante y otros etcéteras, goza de una salud corporal hormonas-free. Pero todo por prevenir un embarazo, claaaaaaaro... ¿Y para qué corno está el preservativo entonces? ¿Me lo puede explicar usted, señor? ¿Si le digo que salió la pastilla anticonceptiva masculina, me va a decir que la va a tomar? No sea mentiroso! Ahora el Papa Benedicto XVI aprobó el uso del preservativo, ¿qué espera usted para usarlo?

Y me falta la cocina... ni hablar de eso. Es un sinsentido y no lograremos nada.

Lo que más odio de ser mujer, realmente, luego de haber hecho todo el análisis anterior... lo que más odio con toda mi alma y desde lo más hondo de mis entrañas... es el maldito corpiño. Los hay deportivos, normales, puntudos, con puntilla, con broderie, con calado, con pelotitas, con relleno, sin relleno, con push up, de algodón, de tela transpirosa, clásico o de satén... hasta ahí, bueno, todo bien... Una elige qué ponerse para cada ocasión. Pero ¿es necesario meterle un alambre para que no se nos caigan las lolas? ¿Es realmente lo mejor que hasta el año 2012 pudieron inventar? ¿Qué tal si esos caballeros que inventan cohetes espaciales se ponen un rato a pensar cómo pueden hacer para que no se nos caigan las tetas, tetotas, tetitas, melones, huevos fritos, pomelos, limones, etc? ¿Qué tal si en lugar de un corpiño con alambre usamos unos tiradores? ¿Eso sería lo suficientemente sexy?

Señoras, señores, yo voto por una teta libre, una teta risueña, una teta feliz. Una teta cuyo movimiento natural sea aceptado y alabado por nuestros hombres como lo son en las tribus primitivas. Voto por una teta libre que aunque se asemeje a un portero eléctrico de dos timbres, no sea víctima de la lascivia del señor constructor subido a su andamio y que tan elegantemente nos brinda palabras poco decorosas.

Sí, acompáñeme en esta cruzada: TODOS POR LA TETA LIBRE! Por su bien, por el de todas las tetas y todas las mujeres.
He dicho.

PD: Si estás de acuerdo con esta cruzada, uníte a este grupo.

viernes, 24 de febrero de 2012

Guerra Silenciosa IV: La Venganza de La Señora II

Referencias anteriores: aquí, aquí y aquí también.


El fantasma de La Señora habita en mi casa.
Desde que me abandonó, mi vida ya no es la misma: lavo la ropa, la plancho, limpio mi casa, me arrodillo ante el inodoro, vacío alacenas llenas de fideos de hace 4 años, aspiro la alfombra, paso el trapo... Si bien es bueno el ejercicio, siento que La Señora me envía mensajes desde el más allá (más allá de mi casa, nomás).
Ayer por la mañana me quedé dormida así que a las apuradas me hice mi café con leche (lágrima, en realidad) y me fui hacia mi habitación para vestirme mientras de a sorbos bebía mi cafecito. Hace 9 años que hago esto, siempre muy smoothly, sin inconvenientes. Pero claro, ahora La Señora se está vengando de mí a la distancia y ausencia, así que se me fue la taza a la mierda. Leche por doquier: mi nuevo cubresommier con vainillitas, blanco impoluto era... mi mantita eléctrica para los dolores de cuello, ahora cuando la enciendo huele a leche podrida y se me queda pegada en la nuca... mis sábanas nuevas... todo lleno de leche... el interior del cajón inundado...
Y la Venganza fue compuesta: es decir, no sólo se me enchastró el hogar sino que se me duplicó la cantidad de horas de planchado.
Perdón, Señora, perdón... le voy a mandar una encomienda con Mortimers! 



miércoles, 22 de febrero de 2012

Mi Clase de Gym con Profe Cachondo

Hoy tomé mi tercera clase de Gym, pero primera con Profe Cachondo. Muy copado, debo decir.
Igualmente, voy a comenzar desde el principio, desde el momento mismo en que llegué a mi casa desde el trabajo y me vestí para mi gran clase. 
Si bien el fin de semana largo me compré un pantalón como la gente marca Speedo, debido a que mido 1,56 m el pantalón me quedaba obviamente largo y debió hacer una visita a la costurera. Así que la vestimenta de hoy, no era otra que la patética calza con la patética remera que venía usando anteriormente. Me cambié rápido y me olvidé de un pequeño detalle, que más adelante les contaré.
La gente me miraba en la calle: creo que mi culo sin protección llamaba la atención, además de mi pechuga con remera ajustada. Es que el detalle que me olvidé antes, fue cambiarme el corpiño así que circulaba por la calle con mi calza y el culo al viento, y con una remera deportiva ajustada con mi corpiño de push up, cual Cicciolina desvergonzada.
La cuestión es que en la esquina del gimnasio vislumbré una remera más discreta que adquirí por el módico precio de $ 45. Ingresé al gym y comencé mi clase con profesor nuevo. Muy copado, puso música cachengue-fiestera "fue como una rá-fa-ga tu amoooooor... me enamoróoo" y ese tipo de música cumbiera. Mientras, el profesor nos alentaba con frases como "Dale, que se viene el otoño y vamo´ a morfaaaaaaar... jojojo..." La verdad es que era gracioso y le daba mucha onda a la situación moverelculoesmasdolorosodeloquehabíapensado.
Al ritmo de la música, gestitos de mano arriba, cual si estuviéramos cantando en la cancha, hacia la derecha, luego al frente, luego a la izquierda, ahora agregamos piernas. No pude coordinar piernas con brazos así que me limité a los brazos. Y luego los saltitos. Y es aquí donde descubrí cuál es el problema de hacer gimnasia con corpiño armado.
Los hombres no entenderán esto así que lo voy a explicar escuetamente: ir al gimnasio con corpiño armado con push up y alambre, no es buena idea. Ustedes se preguntarán por qué. Y yo les voy a explicar: hacer gym con corpiño con alambre es tan parecido a circular en bicicleta con una argolla de metal en cada testículo. A buen entendedor, pocas palabras. Cada saltito era un rebote de mis amigas, Lola y Lolita. Y era un dolor de lolas, realmente. Pero no iba a abandonar por esta pequeñez. No. Me dirigí al vestuario y me saqué el corpiño. ¿Y qué? ¡Éramos todas minas ahí! Finalmente no pude decidirme si era peor con o sin corpiño, pero al final dejé de hacer los ejercicios de saltitos: ellas rebotaban.
Luego bracitos tipo esquiar hacia la derecha y hacia la izquierda, mientras Profe Cachondo decía: "Aaahh, éste les sale bien eh!! (guiñada de ojo)".
El profesor animaba cada ejercicio mientras lo enseñaba de dorapa. Así cualquiera, eh. Mañana empiezo a dictar clases yo también...
Luego pasamos a Piernas. Debíamos acostarnos y levantar ambas piernas formando una V: nuestro culito era el vértice y las piernas en el aire formaban la V. Había que abrirlas bien, esa era la indicación profesional. En un momento, Profe Cachondo se acerca a alumna vaga y le dice: "Daaaaaaaaaale, abrilas bien que ahí no entra nadie eh!" Y parándose cerca del vértice de la alumna, la mira como diciendo "yo no entro acá, abrime las gambas, mamasssssa".
En esta foto podrán ver mi pierna haciendo el ejercicio, y al profesor parado mirando nuestros traseros y vértices. Hice la parabólica humana para sacar esta foto para ustedes, mis fieles seguidores. Onda... "mando un mensajito de texto mientras levanto las patas, pan comido".
Y una vez más, analizo a mi profesor y observo una interesante protuberancia en la zona de su estómago. Y no hago más que volver a preguntarme: "Si él hace gimnasia y tiene esa buzarda, ¿de qué me sirve a mí todo esto?".
Luego de la clase volví a mi hogar, y me clavé soberano plato de tallarines con crema. Pero que no se diga que no hago actividad física.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Guerra Silenciosa III: la venganza de La Señora

Mis asiduos seguidores no precisarán esta referencia, pero aquellos que no han leído todas mis historias necesitarán leer previamente esta anécdota y esta otra, antes de continuar este relato.
Sabrán entonces que mi relación con La Señora ha tenido sus ribetes de tire y afloje, siempre de manera silenciosa, por supuesto. Como consecuencia de mi negación a comprar una nueva La Mortimer - que me fue solicitada por La Señora por medio de notita en la heladera el 7 de Enero y cuya solicitud no logró los resultados esperados - se sucedieron situaciones inverosímiles en mi hogar.
La primera pista me la dio Bettina, nuestra maravillosa y musical Recepcionista. Conversando cerca de la impresora, le muestro mi pantalón violeta mancillado con lavandina: La Señora tomó Venganza. Habiendo visto que luego de mes y medio seguía la misma maltrecha, herida, magullada y vapuleada Mortimer en la cocina, se habrá desarrollado la siguiente conversación en su cabeza:
"¿Esta miserable me hace lavar los platos con esta Mortimer de mierda? Ya vas a ver, enana malparida".
Y fue así como el pasado Lunes me vestí dormida, me coloqué mi perfectamente planchado pantalón violeta, lo combiné con mi camisa lila y me fui a trabajar. Al llegar a la oficina, me miro. Y Bettina me dice: "Es la venganza de La Señora!". Y se ríe. Yo me quedo pensando. ¡No se me había ocurrido! Lo interesante de la situación, es que La Señora se hizo la gila olímpicamente habiéndolo planchado y colgado en la percha, sin decir ni mú. Ooooobvioooo... ¿qué otra cosa podría esperar? Son defectos de la profesión.
Gracias, Señora, porque ese pantalón me quedaba para el ojete. Sólo de ese modo podría haberme deshecho de él. Me hizo un favor.
Sin embargo, la estocada final llegó la semana siguiente: sin preaviso dejó de venir. No me llamó, no me dejó una carta, no se despidió con un beso. Me abandonó en silencio. Fue consecuente con nuestra guerra silenciosa que llevaba más de dos años. Lo que en silencio comienza, en silencio acaba.
Nunca quedó claro si su deserción fue por La Mortimer malhabida o por otros motivos. La explicación oficial es que encontró mejores rumbos en los brazos de su nietita de 4 meses, a quien cuidará a diario a partir de ahora. 
Y aquí estoy, planchando con la plancha a vapor que vomita agua por doquier por no haber aprendido a usarla nunca jamás.
Y La Mortimer? Allí sigue, como el 7 de Enero, con un agujero y lavando perfectamente. Una vez más, YO GANÉ (¿?).

martes, 14 de febrero de 2012

Ayer comencé a ir al Gym

Sí, después de 5 años de no mover el trasero, me armé de voluntad y fui al Gym. Primero pensé en pagar sólo la clase del día pero luego dije "vamos, a comprometernos con el exceso de grasa y hagamos el mes entero" (Sí, me hablo a mí misma en plural).
Los prolegómenos fueron estos: llegué a mi casa luego del trabajo y me puse mi pilcha de gimnasio. Me sentí absolutamente ridícula porque no tenía remera larga para tapar el culo en calza, así que me paseé por el barrio prácticamente en culo. Pagué el mes completo y me subí a la bicicleta fija. Mido 1,56 m, era obvio que no iba a llegar a los pedales. No pude acomodar el asientito, entonces me mudé de bici. Y me volví a mudar. Y me volví a mudar. Corta de estatura y encima inútil... Finalmente me di por vencida y le pedí a muchachomusculosollenodeesteroidestodobronceadoyconcamiseta que me acomodara el asiento. Hice 3 minutos de bicicleta fija. Listo, ¿no? No. 
Luego fui a la clase de Total Gym. ¡¿What the Fuck?! Comenzamos con piñas, luego patadas, bailecito en el lugar, rebotamos las patitas, etc. Todas eran alumnas mujeres - salvo un valiente - y todos frente al espejo. Confieso que me ubiqué al costado, para no tener que verme pero luego vinieron 2 chicas más y tuve que enfrentarme a la realidad. Mi realidad. Y me vi. Vi mi cuerpo intentando hacer los movimientos. Vi mi cuerpo moviéndose sin gracia ni ritmo, cual Pinocho en bloque. Me vi blanca-teta mientras todos los demás estaban bronceados por el sol. Mis brazos blancos y débiles intentaban dar piñitas al aire con muy poco éxito. La vergüenza y conciencia sobre mí misma me hicieron querer abandonar. ¡Pero no! ¡Yo voy a bajar los rollos!
A los 15 minutos de comenzar - hay un reloj justo en el medio del salón - sentí que ya había hecho demasiado, considerando que no hacía gimnasia desde el año 2007 - me dolía el alma, el pelo, las tetas, el culo, todo - pero me dio vergüenza irme en medio de la clase así que me tomé un descansito y chusmeé mi Facebook con la Blackberry. Mientras los otros infelices sudaban la gota gorda y movían las cachas al ritmo de la música, yo me tomaba un trago de mi agüita congelada - llevada de casa porque soy moishe - y chequeaba mis mails con mi maravillosa Blackberry, cortesía de la empresa. Soy una caradura, lo sé. Luego volví a moverme imbécilmente.
En un momento me tomé unos minutos para observar a la profesora, todo mientras "me movía": "copada, con ritmo, debe ser boxeadora porque tanta piña y patada debe venir de algun lado", pensé. Y luego vi sus rollos. Y luego recordé los míos (como si hiciera falta recordarlos, están siempre conmigo...). Mi último pensamiento, exactamente a las 20 hs cuando terminó la clase fue: "Si ella tiene esos rollos y hace gym desde hace tanto tiempo, ¿qué puedo lograr yo comenzando recién ahora? Y por otro lado: ella es profe de gym y tiene los mismos rollos que yo".
Y me fui cabizbaja y meditabunda, preguntándome si tanto esfuerzo servirá para algo... y recordando con cariño el flan que aún está en mi heladera.

sábado, 11 de febrero de 2012

Soy Famosa Ya?

Esto de tener un blog con casi 3.600 entradas en 1 mes y 10 días (nada desdeñable) es un poco perturbador.
No sé si soy famosa ya o qué, pero hoy a la mañana (Sábado tipo 11 am) con mi cerebro confuso y mi pelo despeinado, me cruza un vecino de los buena onda y me dice, a propósito de esta anécdota: "hagas lo que hagas, no compres Mortimer". O sea... mi vecino leyó mi blog y ahora sabe lo siguiente de mí: me atacó un animal gigante en Costa Rica, soy una amarreta con la mortimer, me levantan sólo los viejos, tuve una primera vez con un gerente, no puedo matar una cuca en tetas, me gusta sacar la basura en culo y un viejo choto se fantasea conmigo con una filmación de colegiala. Vivimos en la era de la No Privacidad, lo sé, pero que un vecino sepa todo eso de mí, me preocupa. Debería haberlo pensado bien antes de hacer un diario público, no?
Mis compañeros de trabajo me preguntan cosas de mi blog en el ascensor y por los pasillos. Noto un toque de complicidad, algo así como una guiñada de ojo invisible... onda "sé que sacás la basura en culo, ehh... ahhhhhh..." ¿Cómo impongo respeto después de esto?
Ahora que lo pienso, si soy famosa debería ignorarlos a todos, hacerme la asquerosa, ser como Su Giménez. Ah, cierto, yo ya hago todo eso.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Mi Segunda Vez con un Gerente

Ayer fue el día de internación de Gerente en Hospital Austral. Lo obligué a ir en el asiento de adelante del Remise para evitar el vómito innecesario y yo me acosté atrás y me clavé una siestita mañanera de una hora. Fuimos a Admisión, nos registramos y bla bla bla.
Gerente entró con su camisolín al sector Pre Quirúrgico mientras yo traducía las preguntas de la enfermera. "Ojo con el camisolín, que se abre y se le puede ver el trasero", le había dicho el día anterior (el que avisa, no traiciona). De costadito, me oculté tras la columna para no verlo en bolas, aunque le veía las patitas desnudas. Sus piecitos envueltos en plástico se movían mientras él respondía. Al rato entró a quirófano.
Ahora que redacto esta anécdota y recuerdo otros momentos de la aventura con Gerente, me reconozco un poco marmota, porque me clavé otra siestita mientras esperaba que saliera. Poco me importaron las otras personas que no tenían dónde sentarse, yo tenía sueño y estaba re podrida de esperar, así que un rato me dormí y otro rato me hice la dormida con tal de no moverme. Cuatro horas después, lo encuentro en su habitación. "Hellooooo..." le digo. Y ahí estaba él, tendido en la cama inmóvil. Mientras le preguntaba cómo se sentía se me vino a la cabeza que debajo de la sábana estaba completamente en bolas y cuán vulnerable era su situación.
Partí hacia mi hogar y al día siguiente, otra vez la misma historia. Llegué a la habitación a las 9.15 de la mañana y ahí estaba ÉL, brillante e imponente, junto a la bandeja de cama, mirándome. No me refiero a Gerente, sino al Papagayo. ¿Era necesario tener el papagayo ahí haciendo contacto visual directo conmigo? "Disculpame por el Papagayo", me dice Gerente. "Es sólo pis" atiné a decir. Pero no, realmente no era solo pis. Era SU pis y además era la imagen de Gerente haciendo pis en el Papagayo, una imagen que no podré borrarme del cerebro por un buen tiempo.
El Remise nos estaba esperando para irnos. Gerente se movilizaba cual robot y con dificultad se introdujo en el auto mientras se sostenía del borde con su mano sana. Sí, casi le cierro la puerta sobre los 5 dedos de su mano derecha. Y le digo: "Usted se busca los problemas, eh".
N de la R: La foto es ilustrativa pero la de Gerente tiene un tornillo más.


lunes, 30 de enero de 2012

A mí me levantan sólo los viejos...

Estaba en el bar merendando con mi sobrina de 5 años y le leía mis cuentos infantiles.
Un señor se levanta para ir al baño y me dice: "Lo que es ser tía..." y le respondo: "Pero es un placer doble porque le encantan los cuentos que yo misma escribí". Se va al baño. Yo le sigo leyendo. El señor vuelve y se sienta a su mesa. Escuchaba todo.
Le cuento otro cuentito, siempre haciendo todas las voces: las ardillas, el pájaro carpintero, la nena, el tío, la mamá y la Adivina. El señor se levanta, me da una tarjetita y me dice "me encantaron tus cuentos, te dejo mi tarjeta por si me querés contactar". Inmediatamente pienso: "ES UN EDITOOOOOOORRRR!! SE ME HIZOOOOO!!!!!" No. Era un señor de aproximadamente 60 años que me quiso levantar. Profesión: Electromecánico. De apellido Caballero.

Mi Primera vez con un Gerente

A pedido de mis lectores, paso a contar mi más reciente anécdota: Un Gerente de la oficina en la que trabajo se accidentó en tren yendo al Tigre. 
Escenario del accidente: domingo, día caluroso, los rayos de sol inundan la ciudad y calientan los metales de nuestros trenes argentinos. Gerente de nacionalidad británica (esto es importante para lo que sigue) - lo llamaremos Gerente - saca su brazo por la ventana. Cual niño de 5 años, asomaba la cabeza y la naricita por la ventana, hasta que unas hojas de árbol acariciaron su rostro. "Mmm... mejor meto la cabeza", se dijo. Pero el brazo lo dejó afuera. (Quiero que sepan que esta anécdota será austera en gastadas, sabrán entender).
De manera sorpresiva - me cuenta después - no sabe qué pasó y su brazo se fracturó. Entró en shock. No se le movían las piernas, no podía levantarse del asiento. ¡¡Imagínense a Gerente británico paralizado en un tren argentino!! Dos samaritanos que hablaban inglés lo llevaron a Hospital de la Ciudad. 
Cuadro de situación: un británico en un hospital argentino. Duró lo que un pedo en una canasta e inmediatamente lo trasladaron a Sanatorio de Prepaga. Obvio.
La parte que me toca a mí es la siguiente: como única persona a cargo de la administración de la oficina, mi jefe me asignó la tarea de acompañar a Gerente a todas sus citas médicas como traductora, dado que se venía una intervención quirúrgica de importancia. ¡Ok, eso haremos!
La cita: Hospital Austral, en la loma del orto y luego a la vuelta. Fuimos en remise. Me descompuse, porque toda mi familia que viaja en auto/bus largas distancias, se descompone. Gerente vio mi libro de Haruki Murakami sobre el asiento, y me sacaba conversación. "Te quiero... vomitar encima!" quería decirle, pero no dije nada y conversé lo que pude.
Llegamos al Hospital Austral y fuimos directo al Laboratorio: Gerente tenía que sacarse sangre. Entramos con la enfermera y en inglés le traduzco: "apriete el puño así no le duele". Gerente es impresionable, naturalmente, y miró hacia el costado. No quiso hacer contacto visual con la aguja.
Acto seguido, nos fuimos a desayunar. Como pagaba la empresa, no escatimamos en gastos. Jeje. Y llegó EL momento. Debía traducirle al inglés todas las instrucciones preoperatorias que le daba el Hospital Austral. Leímos como 8 hojas y todo bien, nada raro: variedad de anestesias, riesgos, beneficios, costos del acompañante, control remoto, dinero que debe dejar en garantía. Luego vino la parte de Antecedentes. Entonces le dije: "Todo lo que me diga aquí, será estrictamente confidencial". Pero igual, yo sigo siendo una simple empleada y él un Gerente, así que donde preguntaban "¿Ha ingerido o ingiere drogas ilícitas?" era obvio que me iba a responder NO. Eso fue el preludio de la incomodidad. Igual, ¿me vas a decir que nuncanuncanuncanuncanuncanuncanunca se fumó un porrito?? Vaaaaaaaaaaaamos.... Mientras seguía leyendo, me anticipaba mentalmente a las siguientes preguntas:
1. ¿Tiene problemas de erección?
2. ¿Toma Viagra?
3. ¿Ha tenido sexo sin protección?
4. ¿Ha sufrido de hemorroides?
Por suerte ninguna de esas preguntas estaban en el listado, pero mi mente es veloz y perversa y no pude menos que imaginarlas.
Y aquí se viene el jamón del medio de esta Anécdota: Higiene personal previa a la cirugía. El papel decía: "Lávese bien las axilas, los genitales, el ano, y el ombligo". Mi primera pregunta interna fue: "¿Quién va a la cirugía con el culo sucio y las bolas sin lavar?" Pero luego pensé rápidamente cómo corno hablarle a Gerente de sus huevos y su ano: "hago el preámbulo con axilas y ya se va a avivar de lo que viene después..." 
Entonces le pregunto (en inglés) algo que yo ya sabía: "¿mo se dice axilas?" Y él me responde... y luego se lo dije todo de un tirón, como quien saca una curita: "Así que tiene que lavarse bien los genitales y toda esa zona y el ombligo con el jabón Pervinox. Perdón, es lo que dice acá" ("So you need to wash your genitals, and all that area, and the belly button very carefully with the Pervinox soap. Sorry, that's what it says here"). 
Gerente: cara de poker. Yo, fiel a mi estilo, me reí.

martes, 10 de enero de 2012

Nunca aprendí a andar en bici

Cuando tenía 5 ó 6 años, mis padres me regalaron - vía Reyes Magos - una hermosa bicicleta. Al margen de que ya entonces éramos unos judíos truchos porque los judíos no reciben la visita de los Reyes, la bici estaba hermosamente dispuesta arriba de la mesa del living, y tenía rueditas traseras para que pudiera andar sin caerme. 
La cuestión es que 3 años después mis padres se divorciaron y creo que los dos estaban demasiado ocupados como para acordarse de sacarle las rueditas a mi bici.
Recuerdo tener 12 años y andar lo más campante con mi bici y sus rueditas traseras por todo el barrio, ignorando totalmente lo perdedora que era ya entonces.
Hoy soy una boluda importante de 34 años que no aprendió a andar en bici todavía.
En vacaciones grupales suele surgir "vamos a andar en bici?" #Morite.

Mi Primera vez en Twitter

La verdad es que Twitter es un verdadero rompedero de huevos. Si alguna vez pensé que mi primera vez en el sexo había sido difícil, no tenía idea de lo que me esperaba con Twitter.
Twitter tiene sus propias reglas, su cultura y su filosofía antispam. Y todas ellas se pueden ir bien al carajo, ¿ok?
Que si mando un mensaje lo ven todos, me enteré después de haber enviado 600. Conclusión: me convertí en La Señorita Spam. Gracias por avisarme...
Preguntas que me hago respecto a Twitter:
  • ¿Por qué la página se llama twitter y un mensaje se llama tweet? Absolutamente contradictorio, de jodido nomás el hijo de puta que creó la página. Onda... ¡unite pero que te resulte bien difícil usarlo, encontrarlo online y pronunciarlo! 
  • ¿Por qué no le puedo enviar un mensaje privado a un señor o señora que no me sigue a mí?  ¿Quién se cree que es que no puede recibir un mensajito mío?
  • ¿Por qué si le mando un mensajito a un señor lo ve todo el mundo y nadie me lo dice? ¿Eh? Parece que Twitter está lleno de voyeuristas. Solidaridad cero.
Por suerte, mi gurú en twitter y otros temas tecnológicos, el Señor Mister Gustavo Casals, (síganlónnnnnn @argiebear), me dio algunas clases de twitter: seguí a quienes te siguen, no espamees, no envíes tanto mensaje, personalizalo con el nombre de la persona "para que no crea que querés colgarte de las tetas de alguien que tiene más seguidores que vos" (sic). Nobleza obliga, sigan el blog de Gus!! http://theargiehome.blogspot.com/
Twitter no es para mí, pero evidentemente si no estás en twitter, no existís. Así que no seas garca y seguíme @jessboia y colgate vos de mis tetas.

lunes, 9 de enero de 2012

Mi primera vez en la Editorial de un Diario


Lunes 9 de Enero de 2012.
Edad: 34 años. Escritora en proyecto.

Mi primera vez en la Editorial de un Diario (ambas con mayúscula intencionalmente) no podía pasar desapercibida ni sin anécdota. Así que aquí va. 

7 días de blog con 1134 visitas no es algo para desperdiciar y los Editores con buen olfato, lo saben. 
Me contacta por Twitter uno de los Editores de Diario Clarín (cuyo nombre dejo en el secreto profesional). 
Sus textuales palabras fueron (las tengo en un tweet): "Hola jessica. No tenía el gusto. Me gustaron tus escritos. Me reí bastante pero, más importante que eso, creo, me atraparon. Cómo seguimos?" Y otro tweet: "Me gusta tu frescura para escribir".
Mi primera impresión fue: "Éste me quiere levantar". O sea... esa frase "¿Cómo seguimos?" En pocas palabras, le respondí: "en el blog", onda... si me leíste, la calaste.
Pocas veces me equivoco y ésta fue una, por suerte. La cosa vino por el lado profesional y concertamos una entrevista para ver cómo encajan mis escritos en su diario. 
Quiquín se ofreció a llevarme y yo agarré viaje, porque el lugar queda en la loma del ogt.
El día de la entrevista, Quiquín pasa a buscarme por la oficina donde trabajo y nos vamos destino al lugar. Él sabía cómo ir porque es el GuachoPistolasqueselassabetodasynonecesitainstrucciones. Claaaaaaaaaaaro. Sí, seguuuuuuuuuuuuro. Sólo a mí se me ocurre aceptar que un Rosarino me lleve a Barracas. ¿Y el GPS? Apagado. ¿Para qué mierda tenés GPS si no lo usás?
En un momento dado, nos perdimos. Sí. Llegamos a bordear la cancha de Boca y pasamos por una calle interna desconocida. Muchachos corpulentos (sin ravioles sobre el estómago - abdominales, me refiero- más bien dentro de él), en cuerosssssssss. Les faltaban los palos y parecían piqueteros. Obbbvvvvio que me cagué en las patas. "Acá nos culean! Buscá una avenida YA!". Quiquín se sonreía y yo me calentaba más. LA reunión de mi vida me estaba esperando y nosotros perdidos a punto de ser culeados por los lugareños. Nada realmente objetivo para decir, es sólo el cagazo hablando, simplemente el miedo a lo desconocido. Porque los señores de La Boca son tan honrables como los de mi barrio. Pero los de mi barrio usan remera.
Intentando con desesperación salir del lugar, casi nos subimos a una autopista. En cuanto se lo digo, ¿qué hace? ¡¡¡¡¡¡¡FRENA EL AUTOOOOOOO!!!!!!! En medio de la subida a la autopista y con camiones por doquier, el hijo de puta frena el auto y comienza a dar marcha atrás. Dos camiones se detuvieron porque no les permitía el paso... Total, que si le tocaban el culo del auto me chupaba un huevo. ¿Pero que tocaran MI culo? ¡No, señor!
Finalmente y gracias a Dios o a Don Tata - porque ciertamente no fue gracias al GPS - llegamos.
El Editor muy copado, relajado, buena onda. En la mitad de la entrevista nos pusimos a dibujar vaquitas en una hoja A4. Me mostró fotos de sus hijos y pensamos en el espacio de mis escritos en su diario.


Los resultados de esta entrevista me los guardo para cuando los pueda revelar. Porque con tocarme la teta izquierda no hacemos nada. En esto me pongo en supersticiosa y no cuento una garompa hasta que sea algo definitivo.
¡¡¡Editores, allá voy!!!

N de la R: la foto de la vaquita, sacada con el celular del Editor, es prueba fiel del encuentro. Esa es MI vaquita, porque la de él estaba más arriba y es un  poco lamentable. Está claro que dibujar no es lo suyo. Y lo sabe.
N de la R2: para los desconfiados, dibujamos la vaca en función de su pregunta respecto de mis pinturas (ver Blog http://jessicaboianover.blogspot.com/), puesto que como decía él, lo suyo no es el dibujo.

N de la R 3: En este link podrán ver mi primera nota publicada en el Diario Olé. En este otro link, mi segunda nota publicada en el mismo Diario.

jueves, 5 de enero de 2012

Comprate un pasaje de subte...


Enero de 2012
 
Con esto del abrupto aumento del pasaje de subte de $ 1,10 a $ 2,50 (consideraciones políticas aparte), me di a la tarea de hacer un cacho de acopio de boletos para mi uso personal, porque soy una asalariada pero más que nada porque me encanta cagar al sistema. ¿A quién no?
En la boletería sólo me vendieron 20 pasajes y la verdad es que me alcanzaban para menos de una semana. Una mierda. ¿Y qué hace uno en estos casos? Cuenta con la familia, claro. Llamé a mi vieja y le dije:


- Che, copate y andate a la boletería a comprarme unos pasajes.

- Ni en pedo. Pedíle a Quiquín - (N de la R: Quiquín, lo más similar a un padre). 

No quise molestar a Quiquín, entonces me volví a la estación de subte. 
Cual la señora de la peli "La Clínica del Dr. Cureta", me pasé la mañana de fila en fila: me fui a una boletería y compré 20 pasajes más, luego fui a la otra ventanilla y compré otros 20. ¡Y me crucé, obvio, a la estación de enfrente y compré 20 más! Luego me fui a desayunar, y volví a comprar. Me hice la gran camufla y me calcé los lentes de sol y me solté el pelo, porque no quería que la cajera me reconociera y se armara el bardo.

Me hice de 120 pasajes. "
Perfecto - pensé - Lo cagué a Macri e impedí que me fundiera".
Perfecto un carajo. Claro, porque mi madre culposa - idische mame tenía que ser - se fue con Quiquín al subte y juntos compraron TRESCIENTOS OCHENTA pasajes. Eso es ser cariñosos pero a la vez... unos desubicadoshijosdeputaconmibolsillooooooooooooo!!!!!! 


Al rato me manda un mail y me dice: "Cuando nos veamos, dame los $ 418 de los pasajes de subte".

Vieja, me fundiste.

Guerra Silenciosa II

Quiero hacer algunas consideraciones al post "Guerra Silenciosa".

En primer lugar, no se trata de lo que cuesta La Mortimer porque marca Pindonga cuesta 3 mangos en el super chino. Se trata de principios. Es MI casa, MI Mortimer, MI plata. Y también se trata de Poder. ¿Está claro?

Además, ella viene ganando otra guerra, la importante: las horas extras.
Todos sabemos que en la vida de quienes necesitamos La Señora, ELLA TIENE EL PODER: viene cuando quiere y se va también cuando quiere. Limpia donde quiere, cuando quiere y como quiere. Y si quiere hacer horas extras aprovechando que vos no estás, las hace. Y vos como no sos un garca de cuarta, se las pagás, aunque le hayas enviado un sms diciendo: "No me haga más horas extras porque estoy ajustada con el dinero".

Es decir, retomando con el tema La Mortimer... La cuestión es: en mi propia casa, yo necesito tener el poder sobre algo. No tengo la sartén por el mango, lo reconozco. Pero tengo La Mortimer. Y eso ya es bastante. Así que a aquellos que me dicen: "comprale La Mortimer" por los pasillos de la oficina, o "Ella sabe de esto" en un comment de mi blog, les respondo esto. Para la gilada que no entiende nada del vínculo La Señora-Jessi.


miércoles, 4 de enero de 2012

Guerra Silenciosa

Hace dos años hay una guerra silenciosa en mi casa entre La-Señora-Que-Viene-A-Limpiar y yo, que vivo en mi casa.

El tema en cuestión: La Mortimer.

Hace 2 años llego a casa y entre las tantas cosas que hago, abro el tacho de basura - para tirar algo, se entiende - y veo el cadáver de una Mortimer. No me pareció muy muerta así que la levanto, la analizo y decido que MI Mortimer puede tirar unas semanas más.

La semana siguiente, vuelve la señora a casa. Y la vuelve a tirar a la basura. Y yo, al volver, la vuelvo a rescatar. Nunca hablamos sobre este tema.

Dos años después (o sea, hace 15 días), llego a casa y veo una notita donde La Señora me anota cosas a comprar: "cif, detergente, lavandina y La Mortimer". Miro mi Mortimer, y veo esto: 

Yo pregunto: ¿cuál es el yeite con mi Mortimer? ¿Qué, La Señora es TAN fina que no puede usar la Mortimer con un agujero? ¿Qué? ¿La Mortimer limpia desparejo con un agujero y no se lo puede bancar?

Fui al Supermercado y compré cif, detergente y lavandina. ¿Y La Mortimer? Bien, gracias. Ahí anda lavando platos con su agujero, perfectamente.

lunes, 2 de enero de 2012

GatoChicha me da miedo

Creo que antes de comenzar este post, debería contarles que GatoChicha es un gato bebé insignificante y miedoso. Yo le digo Gato con respeto porque en otras circunstancias y si no fuera el gato de mi vecino, le diría "el toga".

Hoy fui a darle de comer a GatoChicha. En cuanto me escuchó fuera de la puerta, empezó a maullar como si estuviera muriendo. ¿Es la excitación de verme? ¿Es el miedo de verme?

Abrí la puerta y la cerré inmediatamente pues como conté antes, GatoChicha quiere salir a pasear y yo no quiero llevarla. Me fijé si su platito tenía comida y le agregué más, por si las moscas.
Al igual que ayer, GatoChicha giraba sobre mi eje, me franeleaba!! (vean el video al final de este post). ¿GatoChicha será gay? Digo que me franeleaba porque realmente su lomo peludo y su larga cola negra me "acariciaban" la pantorilla, una y otra vez, lenta y suavemente. Yo llevaba vestido, de modo que sentí toda su caricia gatuna sobre mi piel blanca. ¡¡¡Y ENCIMA ME CHUPABA!!! No me gustó para nada. Me sentí abusada por GatoChicha. ¿Puede un toga tan pequeño e insignificante hacer sentir a un humano tan pequeño y vulnerable?

GatoChicha me da miedo. Me quedan 13 días para alimentarlo y lo hago con mucha responsabilidad: tengo anotado en mi agenda todos los días que debo subir a la casa de mi vecino y darle su comida porque tengo miedo de olvidarme un par de días y encontrar a GatoChicha con las patas parriba, muerto y duro.

Luego del abuso físico al que me sometió GatoChicha, me quise ir pero no encontraba la llave. Vacié TODA mi mochila a una velocidad impensada, pero nada. "Me dejé la llave puesta, del lado de afuera! Bueno, no pasa nada..." Sí, claro. No pasaría nada si la puerta tuviera picaporte. Aunque el día fuera de invierno, igual habría transpirado. Pensar en quedarme con GatoChicha y su franeleo sospechoso por más tiempo del necesario, me hizo transpirar. Por suerte tenía el celular conmigo y confieso que ya estaba pensando en llamar a alguien para que me rescatara.

Busqué el picaporte con total desesperación, ¡¡absolutamente ridícula!! Lo encontré debajo de la mesita con la que juega GatoChicha. Abrí a toda velocidad, y salí carpiendo.

Los gatos no son lo mío.